viernes, 23 de marzo de 2012

Agua y libertad

Nunca me siento tan libre como cuando estoy bajo el agua, ya sea en el mar, en una piscina, en la bañera o simplemente bajo la lluvia. Me encanta meterme en la piscina y aguantar todo lo que pueda bajo el agua, sin respirar, sin límites, olvidando las preocupaciones, los problemas, con la mente en blanco, allí, sola bajo el agua. Con esa sensación de libertad, libre de preocupaciones, libre del resto del mundo, libre de cargas y pesos. 
Lo mismo me pasa en la ducha, me encanta ponerme debajo del chorro de agua caliente y cerrar los ojos, pensar en todo lo que me ha pasado a lo largo del día, y allí, sola bajo el agua, sin pensar en nada en concreto, pero todo en general, me libero de las cargas, que desaparecen el tiempo que yo dure bajo el agua sin hacer nada, simplemente dejando que el chorro de agua caiga en mi cabeza. Por no hablar de cuando llenas la bañera y te metes debajo del agua, con los ojos cerrados, sin oír nada del exterior, solo tú, tú y el agua.
Por último, quisiera comentaros la sensación bajo la lluvia, sobretodo la sensación cuando no llevas mucho abrigo, llueve muy fuerte y tú te empapas. Muchas de esas veces, yo en lugar de correr para refugiarme del agua lo que hago es sentarme en un banco, quitarme la capucha y quedarme ahí, bajo la lluvia, esperando a que llueva más sobre mi cabeza. Me encanta sentarme y ver como todo el mundo corre, con prisa, para no mojarse, y tú, ahí, sentada, sin prisas, sin presiones, solo observando y dejando que el agua caiga sobre ti.

sábado, 10 de marzo de 2012

Gracias

Hay cosas para las que siempre es buena hora, una de ellas es para dar las gracias. Eso es a lo que voy a dedicar hoy mi entrada, a agradecerte lo que estos días has hecho por mí. Quizás pienses que no debo agradecerte nada, pero yo sé que sí, porque gracias a ti he abierto los ojos respecto a ese tema. Gracias a ti he empezado a dejar que cicatrice mi herida y eso era lo que necesitaba, escuchar lo que dijiste, hablar con alguien, que me ayudara, ese alguien fuiste tú. Aún no he conseguido hacer todo lo que me recomendaste, pero sé que lo voy a terminar consiguiendo, me cueste lo que me cueste, sufra lo que sufra y llore lo que llore. Lo haré, porque te dije que lo haría, porque tengo que hacerlo y porque lo necesito para poder seguir viviendo. 
Ahora lo pienso y me extraña que, conociéndonos desde hace tan poco tiempo, te haya contado eso que nadie sabe de mí, esa parte que me gusta mantener oculta porque es la parte que más me duele. Quizás tengas algún don especial para que te cuenten secretos, o quizás simplemente necesitara hablar con alguien y tú eras el que estaba ahí, atento, escuchando y aconsejando. 
Quién me iba a decir a mí hace unos 3-4 meses cuando empecé a entablar una amistad contigo que acabarías sabiendo tanto de mí? Quién me iba a decir que acabarías aconsejándome de ese tema tan doloroso para mí? Quién me iba a decir que acabarías siendo un gran apoyo para mí? Y quién me iba a decir que serías uno de mis mejores amigos? Nadie, de hecho cuando empecé a hablar contigo pensé que nunca nos llevaríamos del todo bien y ahora eres la persona que mejor me conoce y que mejor conoce las cosas que me hacen daño, pero no daño del pasajero, del que desaparece, daño de verdad, del que se queda durante años y años. Solo espero que nunca utilices eso para hacerme sentir dolor, aunque no lo creo, no pareces ese tipo de personas. Además de que, por mucho que me extrañe, confío en ti.
Solo me queda por decir una última cosa: gracias, muchísimas gracias.