viernes, 23 de marzo de 2012

Agua y libertad

Nunca me siento tan libre como cuando estoy bajo el agua, ya sea en el mar, en una piscina, en la bañera o simplemente bajo la lluvia. Me encanta meterme en la piscina y aguantar todo lo que pueda bajo el agua, sin respirar, sin límites, olvidando las preocupaciones, los problemas, con la mente en blanco, allí, sola bajo el agua. Con esa sensación de libertad, libre de preocupaciones, libre del resto del mundo, libre de cargas y pesos. 
Lo mismo me pasa en la ducha, me encanta ponerme debajo del chorro de agua caliente y cerrar los ojos, pensar en todo lo que me ha pasado a lo largo del día, y allí, sola bajo el agua, sin pensar en nada en concreto, pero todo en general, me libero de las cargas, que desaparecen el tiempo que yo dure bajo el agua sin hacer nada, simplemente dejando que el chorro de agua caiga en mi cabeza. Por no hablar de cuando llenas la bañera y te metes debajo del agua, con los ojos cerrados, sin oír nada del exterior, solo tú, tú y el agua.
Por último, quisiera comentaros la sensación bajo la lluvia, sobretodo la sensación cuando no llevas mucho abrigo, llueve muy fuerte y tú te empapas. Muchas de esas veces, yo en lugar de correr para refugiarme del agua lo que hago es sentarme en un banco, quitarme la capucha y quedarme ahí, bajo la lluvia, esperando a que llueva más sobre mi cabeza. Me encanta sentarme y ver como todo el mundo corre, con prisa, para no mojarse, y tú, ahí, sentada, sin prisas, sin presiones, solo observando y dejando que el agua caiga sobre ti.

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