lunes, 9 de julio de 2012

Juguemos.

Vamos a jugar, ¿vale? Juguemos primero al escondite, escondamos sentimientos, escondamos cualquier cosa que nos pueda delatar, escondamos nuestros secretos... Pero tenemos que hacerlo muy bien, tenemos que jugar al escondite para ganar, nosotros escondemos y los demás buscan. Así que vamos a esconder todo lo que tenemos que esconder muy bien, vamos a hacerlo en el fondo del mar, lo metemos en una cajita, le ponemos llave y la llave la enterramos, ¿te parece bien? A mí me gusta la idea, así nadie encontrará lo que escondemos y ganaremos el juego, solo tenemos que hacer una cosa más para ganar y es negar que hemos escondido nada, solo si tú quieres, claro.... ¿Cuando acaba el juego? Cuando ni tú misma recuerdes donde has escondido esas cosas y a ti misma te puedas negar que existen, ahí termina el juego, ahí es cuando ganas.
Jugar a una cosa sola es demasiado fácil, ¿no crees? Quizá soy yo que soy muy atrevida, o quizá no, a lo mejor sí que es fácil... ¿Como dices? ¿Que a qué otra cosa jugaremos? Pues vamos a jugar a mentir, es un juego mucho más difícil de lo que puede parecer, eh. Digamos que complementa al anterior, todo lo que antes escondimos y negamos ahora lo cambiamos por otra cosa, vamos, mentimos... Si te preguntan '¿qué sientes?' Tu respuesta tiene que ser algo tipo 'Nada en especial', si te preguntan por algún secreto tú cuentas todo lo contrario a la verdad... No hay mucho más que explicar de este juego, simplemente tienes que mentir, no es tan complicado.... En este ganas cuando las mentiras que cuentes se conviertan en verdad o las hayas contado tantas veces que hasta tú te las creas, solo entonces, mientras tanto debes de seguir jugando...
¿Te arriesgas con otra? ¿Sí? ¡Qué bien! Pues nada, nuestro tercer juego serán los disfraces, parece un juego de niños, solo tienes que ponerte una capa y ser un superhéroe, o ponerte unos tacones y ser una modelo o esconderte tras una mano de maquillaje y así parecer guapa y todo, ¿así de fácil? Pues no, también tienes que comportarte acorde con lo que te disfrazas, si te disfrazas de bailarina debes bailar, si te pones una capa de chica valiente debes serlo, debes ser atrevida y si te pones unos taconazos para pisar con orgullo hazlo y compórtate como tu disfraz te obliga a hacerlo.
Parecen tres juegos fáciles, ¿no es cierto? Pues siento decepcionarte, pero no lo son, son muuuuy complicados, ¿crees que serás capaz de llevarlos a cabo juntos? Yo creo que sí, es más, confío en que lo hagas, yo sé que puedes y que lo vas a hacer. 
Raquel, confío en ti.

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