sábado, 25 de agosto de 2012

Diez meses.

No me hago a la idea, no se puede ir diez meses, en realidad esto es un sueño y ella no se va diez meses lejos de aquí, en realidad la seguiremos viendo día a día, o quizá esto sea verdad y hasta dentro de diez meses no la volveremos a ver, no la volveremos a abrazar, no le podremos recordar con un beso lo mucho que la queremos y no podremos envidiar su pelo mientras lo acariciamos... 
Y es que es verdad, ella se nos va, desaparece por demasiado tiempo, diez meses son demasiado para pasar en su ausencia. Día tras día iremos a clase, no la veremos y la echaremos de menos. Quiero pedir que estos diez meses se pasen muy rápido, para verla otra vez, para abrazarla de nuevo.
Voy a pedirte algo a ti, a ti que te vas: no nos olvides, acuérdate de nosotros cada día, recuerda que cuando vuelvas te encontrarás aquí a un grupo de gente esperando a que llegue el momento de abrazarte y de decirte que te echamos muchísimo de menos.
Para terminar, quiero hacerte una promesa, prometo que todos los días me acordaré de ti, que cada vez que vea a alguien bailar pensaré en ti y en lo mucho que te quiero, que haré todo lo posible para que estos diez meses se me pasen pronto, que te echaré mucho de menos. Prometo abrazarte y comerte a besos en cuanto te vuelva a ver, y eso será, por desgracia, dentro de diez meses.

Te quiero muchísimo, Alejandra Souto Gómez. 

miércoles, 15 de agosto de 2012

La lluvia.

Miraba al infinito, tenía la mirada perdida, no pensaba en nada, se había dejado llevar por estar sentada allí, bajo la lluvia. Se estaba mojando, pero no le importaba, estaba inmersa en la nada, se sentía mejor que nunca, mirando al infinito, sin pensar en ninguno de sus problemas y totalmente empapada. 
Las horas que pasó allí fueron como segundos para ella, hacía tiempo que no se sentía tan libre, dejándose llevar, aquello era como si volara, estaba tan inmersa allí que no notaba nada de lo que al rededor pasaba. En aquel momento podría acabarse el mundo, que ella no se enteraría hasta que fuese absorbida.
Tras horas allí sentada volvió a la realidad, recordó aquello que pareció un sueño, un sueño de libertad, un sueño en el que volaba, en el que no existía la maldad, en el que los niños tenían infancia y los adultos vivían de verdad. Ahora tocaba volver a la realidad, en la que nadie vuela, en la que la maldad es lo que mueve a la gente, en la que los niños pierden su infancia muy rápido y en la que los adultos no saben lo que significa vivir.
Se levantó, caminó, aún bajo la lluvia, estaba calada hasta los huesos por el agua, mientras caminaba miraba el mundo, en cada esquina, en cada lugar al que dirigía su mirada encontraba algo que la hacía creer un poquito menos en la humanidad. Caminó sin rumbo, llegó a una playa, se quitó los zapatos, sintió la arena mojada bajo sus pies y la lluvia sobre su cabeza. Se acostó en aquel lugar y esperó a que saliera el sol. 'Con el sol todo sería mejor, al fin y al cabo después de la tormenta viene la calma', eso pensaba. Pero cuando salió siguió existiendo el dolor, el llanto, la maldad, siguió en la realidad del mundo.
Y es que da igual que cada día salga el sol, da igual que llueva o que haya nubes, porque siempre habrá una razón para no creer en la humanidad, pero si buscas bien, y solo si buscas bien encontrarás la risa de  un niño, encontrarás a una persona ayudando a otra, encontrarás la resolución a un problema, solo si buscas bien te encontrarás bajo aquella lluvia mirando al infinito y pensando en la nada.

domingo, 12 de agosto de 2012

Te quedas en mi recuerdo, vuelvo a mi realidad.

He vuelto, así es, estoy por aquí de nuevo y por desgracia. Para mi sorpresa en estos nueve días con la persona que menos he estado y con la que menos me ha apetecido estar ha sido con él, quizá fue porque apareció otro, seguramente por eso. 
Y hoy vuelvo a la realidad a mi realidad, en la que vivo mi día a día, en la que no veré a la mitad de las personas que se han convertido en importantes para mí, en la que algunas personas desaparecen por mucho tiempo y no solo las personas que he conocido estos nueve días, sino otras que se van hasta el año que viene, que desaparecen, que no veré todos los días como estaba acostumbrada. 
Y no quiero esta realidad, no quiero volver a la verdad... Quiero volver a esos días, esos días en los que me besabas por la noche, quiero volver a esa noche que pasamos prácticamente toda juntos, quiero volver allí, a ese bosque en el que nos perdimos y terminamos totalmente solos, a aquellas tres horas en las que no nos separamos ni para respirar. Quiero volver a sentir tus dedos en mi espalda, que vuelvas a jugar con mi pelo y con mi lengua, como aquel día, sin nadie al rededor, solos tú, yo y las horas que pasaron como segundos, quiero volver a sentirte junto a mí.
Pero por mucho que quiera ahora me toca estar aquí, en mi realidad, en la que tú no estás, en la que no pienso introducirte, en la que me toca vivir. Te prometo que voy a recordar aquello, aunque si nos encontramos otra vez no lo volveremos a mencionar, como dijimos.
Cierro esto diciendo que te dejaré encerrado en mi recuerdo, allí te quedarás.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Nueve días contigo.

¿Cómo enfrento estos nueve días que tengo por delante? ¿Qué hago? ¿Lo ignoro? ¿Lo busco? ¿Qué coño hago? No tengo ni idea, lo que sé es que tengo nueve días para estar con él, y eso me hace feliz, no os voy a mentir, pero a la vez me asusta, y es que no sé como será su actitud hacia mí y viceversa, no tengo ni idea y tengo miedo, miedo de que en estos nueve días pase algo importante que lo cambie todo. Tengo miedo tanto si es para mejor como para peor...
Si lo cambia a mejor sería horrible, ¿por qué? Pues muy sencillo, porque si lo cambia para bien después no podré verlo todos los días y eso me asusta, mucho.
Si lo cambia a peor no sé qué haría, porque estamos bien, no quiero que las cosas cambien.
¿Y si nada cambia? Creo que eso es lo peor y más probable, y es que estoy realmente asustada de que nueve días estando a tú lado no cambien nada, porque eso significaría que ni te importo, ni me importas, que te puedo tener a mi lado 24h al día y nada cambiaría, eso me asusta, demasiado quizá.
Después de esto sigo sin saber qué hacer, solo sé que intentaré disfrutar al máximo de estos nueve días, nueve días que pueden arruinarlo o mejorarlo todo, nueve días que pueden transcurrir sin incidente alguno, nueve días que me asustan, nueve días que empiezan mañana.
Nueve días contigo.