sábado, 20 de octubre de 2012

Autobús.

Sentada en el bus, lleva ahí sobre tres horas, no se quiere bajar, la gente viene y va, cada uno en un mundo, cada uno con su propia vida, sin importarles nada ni nadie más a parte de si mismos. Nadie se da cuenta de que llora, como ella cree que es normal.
Piensa estar en el bus por lo menos tres horas más, pero se acerca a su destino y no quiere bajarse ni allí. Fuera del autobús hace frío, no llueve, amenaza con hacerlo, pero no lo hace; aunque para ella es como si lo hiciera.... No es esa lluvia de liberación, sino de la otra, de la que duele y te recuerda que eso está ahí. 
Pasan los minutos y se pregunta qué pasa, que por qué duele si se prometió que iba a importarle lo más mínimo, es estúpida, solo sabe llorar. 
Mira por la ventana, a tres minutos de bajar y no quiere hacerlo, no quiere quitarse los auriculares con su música a tope. Suspira. Piensa en la música, esa que siempre está ahí y la acompaña cuando está triste, la única que lo hace, de hecho...
Dos minutos, el reloj corre en su contra, no falta nada para verlo, él es el que está esperándola en la parada... No debe de estar tan enamorada como dice cuando prefiere seguir en su bus a darle un abrazo...
Un minuto, no queda nada, todo el mundo se baja en esta parada, se queda ella sola con el conductor, avista un semáforo y ruega porque se ponga en rojo... Su deseo se cumple, ella lo agradece, pero su deseo dura muy poco tiempo y el bus arranca.Gira la esquina y ya lo puede ver pocos segundos le quedan para decidir y lo hace. Llega la parada y ella se levanta del asiento dispuesta a bajar, aunque en el fondo desea que el busero se impaciente y arranque, pero no lo hace y ella baja. 
Todavía tiene la música a todo volumen en sus oídos, ningún sonido del exterior llega a ella. Lo ve y de pronto siente que ha hecho lo correcto, ve su sonrisa y recuerda lo enamorada que dice estar, pero  rompe a llover y ella a llorar. Sus lágrimas se camuflan con la lluvia, él se da cuenta, mas no se atreve a decir nada. Ella se quita la música para saludarlo, él la abraza con fuerza, pero ella no lo aprecia y se aparta rápidamente. La lluvia ha hecho que cambie de opinión, ahora cree que tomó la decisión incorrecta, así que lo mira a los ojos, mientras llora, lo besa una última vez y se marcha a la siguiente parada de bus. pero él no se conforma y la sigue. El bus llega y él la mira, otra vez la misa situación, sigue sin saber si prefiere el bus o a él.
Sigue sin saber si es mejor la fantasía o la realidad.

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