viernes, 28 de diciembre de 2012

Papá.

Esta entrada la escribo por una de las personas que más quiero, más he querido y siempre querré en el mundo. La gente hace homenajes a otras personas cuando ya están muertas, yo espero que a ti te quede mucho, muchísimo, de hecho me gustaría que me sobrevivieras, aunque la naturaleza dicte lo contrario, papá. Durante mucho tiempo te odié con todo mi corazón, te odié sin razón debido a ciertas circunstancias, pero al final me doy cuenta de que te pintaron como el malo cuando eres la mejor persona que ha existido sobre la faz de la Tierra. (Aunque mi madre diga que me compras con regalos, pero tú no necesitas comprarme, ya me has ganado, por los restos) En cada uno de mis recuerdos bonitos, en cada uno estás de alguna manera, por eso y porque te quiero como a nadie de solo pensar que te puede pasar algo me entran ganas de llorar, de hecho cada vez que me despido de ti rezo por que no sea la última vez que te veo y te abrazo con todas mis fuerzas.
Lloro al escribir estas líneas, me emociono pensando lo mucho que te quiero y a la vez  pienso que cualquier día te puede pasar algo, aunque intento quitarme estos pensamientos, no lo puedo evitar. Espero que conozcas a mis hijos, espero que cuando te mueras sea de muy viejo, con 100 años, dúrame otros 40-50 años, por favor. Y si algún día te pasa algo, Dios no lo quiera, te juro que me acordaré de ti todos los días y me quedará de ti el recuerdo de el gran hombre que eres.
Eres una de las pocas personas por las que entregaría mi vida a cambio de que la tuya se alargara aunque solo fuera un día, te quiero muchísimo, no me faltes nunca, por favor. 

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