domingo, 27 de julio de 2014

"Fuerte"

Estoy cansada, muy cansada de ser fuerte, de ver como todo se desmorona y yo lo intento sujetar, como si pudiera hacer lo más mínimo. Solo veo como os caéis y yo trato de mantenerme en pié sin resultado alguno, llevo tanto tiempo haciéndome la fuerte, creándome una máscara que no me permita caer, que ya casi se me ha olvidado llorar. No puedo desahogarme con nadie, a ellos no puedo cargarlos más y tengo miedo de que él me juzgue o se aleje por no tener esa fortaleza que, quizá, cualquiera espera de mí. Pero estoy harta, harta de intentar ser fuerte de aparentar que puedo con todo y con todos cuando no es verdad.
Una de las peores cosas de ser yo, ahora mismo, es no poder desahogarme con nadie, no tengo a nadie con quien hablar de todo para poder descansar, solo puedo echármelo todo a la espalda y cargar. No tengo derecho a hundirme, nunca lo voy a tener, solo puedo mirar hacia delante y seguir, intentando ocupar mi mente en otras cosas, para no pensar en todo lo que me atormenta, no solo mis cosas, sino también las de aquellos que recurren a mí porque soy "fuerte"...
¿Y qué hago yo ahora? Ahora que solo tengo en mi pensamiento que ella lo ha llevado a cabo, que él tiene miedo y que nunca ha sido feliz y que el otro puede que me odie cuando sepa como soy realmente. No, no puedo permitirme caer, no tengo derecho, ellos me necesitan y yo lo necesito. Ojalá tuviera ahora mismo un cigarro, sé que no es forma de solucionar las cosas, pero es una escapatoria, la mía. Puede que me mate, puede que me destroce los pulmones, pero si ya estoy rota por dentro por todo lo que me ha pasado a mí y a ellos, ¿qué más da que una parte de mí se rompa aún más? ¿Qué importa que los trozos se hagan más pequeños? ¿A quién le puede importar que me esté apagando poco a poco? A nadie.
Os juro que ahora mismo solo me gustaría poder tener a alguien a contarle todo esto en lugar de escribirlo en un lugar en el que nadie jamás lo leerá, quizá yo, una mil veces para romperme aún más.
Hasta escribiendo esto tengo que ser fuerte y retengo las lágrimas en mis ojos en lugar de llorar como la persona débil que en realidad soy, al final me terminaré creyendo mi propia fortaleza y ya no podré llorar aunque quiera, si no ¿por qué no soy capaz de llorar mientras escribo esto? Porque no me veo con derecho a llorar, sé que si lloro me derrumbaré totalmente y no puedo permitírmelo. Si me desmorono yo ahora, ¿quién los ayudará a levantarse? No, definitivamente el lujo de llorar no es para mí, yo solo puedo sonreír, aunque mis ojos clamen por algo de ayuda, aunque mi corazón esté roto, aunque en mi cabeza sepa que no hay motivos para hacerlo, aunque no pueda casi levantarme, solo puedo sonreír. Y llevo tanto tiempo haciéndolo que mis ojos han aprendido a mentir como mis labios, todo es más fácil si, aunque estés harta, finges ser fuerte y estás bien.
Esta sonrisa es la cárcel en la que me ha tocado vivir. Estoy bien, eso es lo que debo decir, ¿no?